Saltar al contenido
Entender los datos

¿De verdad subió la inseguridad en México?

4 de julio de 2026 · 12 min de lectura · Equipo Radar

Depende de qué mires y de qué fuente. Los homicidios que reporta el gobierno bajan, el INEGI cuenta distinto, la percepción tocó mínimos históricos pese a un sexenio récord y hay una advertencia de reclasificación que no puedes ignorar. Te lo explicamos con las cifras en la mano.

Es una de las preguntas más difíciles de responder con honestidad en México, y una de las que más se responde con la víscera antes que con los datos: ¿de verdad subió la inseguridad? Enciendes las noticias y parece que el país arde. Escuchas la conferencia matutina y parece que nunca estuvimos mejor. Abres un chat familiar y alguien jura que "ya no se puede ni salir a la calle". Todos citan "los datos". El problema es que casi nadie dice cuáles.

En Radar de Seguridad tenemos una regla: datos, no pánico. Y la respuesta honesta a esta pregunta empieza con una frase incómoda para todos los bandos: depende de qué mires y de qué fuente uses. No es evasión. Es que la palabra "inseguridad" mete en la misma bolsa cosas que se miden distinto, con instituciones distintas, con calendarios distintos y con incentivos políticos distintos. Vamos a separarlas una por una, con las cifras más recientes en la mano y con las advertencias que casi nunca te cuentan.

¿Qué estamos midiendo cuando decimos "inseguridad"?

Antes de discutir si algo subió o bajó, hay que aclarar qué es ese "algo". En la conversación pública se cuelan al menos tres cosas totalmente diferentes bajo la misma palabra:

  • La incidencia delictiva: cuántos delitos ocurren de verdad. El homicidio es el termómetro estrella porque es el delito más difícil de esconder: hay un cuerpo.
  • La percepción de inseguridad: cuánto miedo siente la gente, independientemente de lo que ocurra en su cuadra. Se mide con encuestas.
  • La cifra negra: los delitos que ocurren pero nunca se denuncian ni se investigan. Es enorme, y es la razón por la que los registros oficiales son siempre la punta del iceberg.

Estas tres se mueven por separado. Los homicidios pueden bajar mientras la percepción sube. La percepción puede tocar mínimos mientras la cifra negra crece. Confundirlas es la fuente número uno de discusiones que no llevan a ningún lado. Si quieres el marco completo para no perderte, empieza por nuestra guía cómo leer estadísticas delictivas sin pánico.

Los homicidios según el gobierno (SESNSP): a la baja, y mucho

Empecemos por la cifra que más se presume. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) es el brazo del gobierno que concentra las carpetas de investigación que abren las fiscalías estatales. Sus datos son los que citan las autoridades cada mes, y cuentan una historia clara: los homicidios dolosos bajan de forma sostenida.

Según el propio SESNSP, entre septiembre de 2024 —el arranque de la administración de Claudia Sheinbaum— y diciembre de 2025, el promedio diario de homicidios dolosos cayó alrededor de 40%. En números concretos: se pasó de un promedio de 86.9 homicidios diarios a 52.4. La tendencia siguió en 2026: para enero, el promedio diario bajó a 50.9, el nivel más bajo para un mes de enero desde 2016, según lo presentado por el secretario Omar García Harfuch. En la comparación anual completa, el gobierno reportó 2025 como el año con menos homicidios en una década.

La reducción no es pareja en el mapa. En enero de 2026, siete entidades concentraron el 50.6% de todos los homicidios dolosos del país: Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Estado de México, Sinaloa, Morelos y Guerrero. Es el mismo patrón de siempre: la violencia letal en México está brutalmente concentrada, y los promedios nacionales esconden abismos entre estados. Por eso una cifra nacional dice poco sobre tu ciudad concreta; para eso están nuestras fichas por ranking y por tendencias.

Hay una excepción que el propio gobierno reconoce: la extorsión, que en lugar de bajar creció alrededor de 2.3% entre 2024 y 2025. No es un detalle menor, porque la extorsión es de los delitos que menos se denuncian, así que incluso ese aumento reportado es probablemente una fracción del real.

Los homicidios según el INEGI: la otra foto oficial

Aquí viene el primer giro que casi nadie menciona: hay una segunda cifra oficial de homicidios, y no coincide con la del gobierno. La produce el INEGI, un organismo autónomo, y la calcula de una forma completamente distinta: cuenta las defunciones por homicidio a partir de los certificados de defunción y los registros del Ministerio Público forense. No cuenta carpetas de investigación; cuenta cuerpos.

¿Y qué dice esa foto? Para 2024, el INEGI registró de forma preliminar 33,241 homicidios, una tasa de 25.6 por cada 100 mil habitantes. Lo importante: esa cifra subió 6.7% respecto a 2023 (que tuvo 31,062), y rompió una racha de tres años consecutivos a la baja. Es decir, según la contabilidad del INEGI, 2024 no fue un año de descenso, sino de repunte. La tasa de homicidios en hombres fue de 46.0 por cada 100 mil; en mujeres, 5.6. Y la concentración vuelve a saltar: Colima encabezó con una tasa de 123 por cada 100 mil, un nivel que compite con los países más violentos del planeta (contexto que explicamos en la metodología del ranking de ciudades más peligrosas del mundo).

Ahora bien, seamos igual de honestos con lo que vino después: para el primer semestre de 2025, el propio INEGI reportó una caída de 11.1% en homicidios frente al mismo periodo de 2024, el menor nivel para un primer semestre desde 2014. O sea que la baja de 2025 también aparece en los datos del organismo autónomo, no solo en los del gobierno. La diferencia es de tono: el INEGI documentó primero un repunte en 2024 y luego un descenso en 2025, mientras que el relato oficial tiende a presentar una línea de bajada limpia y continua.

¿Por qué dos cifras oficiales no coinciden?

Es la pregunta correcta, y la respuesta es más aburrida —y más importante— que cualquier teoría de conspiración. SESNSP e INEGI miden cosas distintas con métodos distintos:

  • El SESNSP cuenta carpetas de investigación por homicidio doloso que abren las fiscalías. Depende de que la autoridad clasifique el hecho como homicidio doloso. Es mensual y rápido.
  • El INEGI cuenta defunciones registradas como homicidio a partir de certificados médicos y actas. No depende de cómo clasifique la fiscalía el delito. Es anual y sale con meses de retraso.

Por eso el INEGI casi siempre reporta más homicidios que el SESNSP: un cuerpo puede terminar en el registro forense sin que exista una carpeta por homicidio doloso. La brecha entre ambas fuentes no es un error; es información. Cuando la distancia entre las dos crece, es una señal de alerta que vale la pena vigilar. Si quieres entender a fondo quién produce cada cifra y para qué sirve cada una, lo desglosamos en ENVIPE, ENSU y SESNSP: qué mide cada fuente.

Regla de oro de Radar: nunca compares una cifra del SESNSP de un año con una del INEGI de otro. Es la trampa estadística más común, y produce "reducciones" que en realidad solo comparan peras con manzanas.

La percepción: ¿por qué sientes más inseguridad aunque los datos bajen?

Pasemos de los cuerpos a las cabezas. La percepción de inseguridad se mide con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, que cada trimestre pregunta a habitantes de decenas de ciudades una cosa simple: ¿considera que vivir en su ciudad es inseguro?

En marzo de 2026, el 61.5% de los adultos en 91 áreas urbanas respondió que sí, se siente inseguro. Bajó desde el 63.8% de diciembre de 2025. La brecha de género es enorme y constante: 67.2% de las mujeres frente a 54.6% de los hombres. Y los espacios que más miedo generan son cotidianos: los cajeros automáticos en la vía pública (70.6%), la calle (65.3%) y el transporte público (64.1%).

Aquí está la clave que responde la pregunta con la que titulamos esta sección: la percepción no sigue a los homicidios; sigue a la experiencia diaria. Puedes vivir en una ciudad donde los homicidios cayeron y aun así sentir más miedo porque te asaltaron en el transporte, porque suben las extorsiones telefónicas, porque un video viral de tu colonia circuló mil veces, o simplemente porque un cajero de noche da miedo. El homicidio es raro y lejano para la mayoría; el robo, la extorsión y el acoso son frecuentes y cercanos. La percepción se alimenta de lo cotidiano, no de la estadística de asesinatos. Por eso "siento que hay más inseguridad" puede ser perfectamente cierto aunque los homicidios bajen: no son la misma cosa.

La paradoja estrella: percepción en mínimos, homicidios en máximos

Y ahora, el dato que resume toda esta guía y que debería hacernos pensar dos veces antes de gritar una conclusión. Mira estas dos cosas juntas:

En septiembre de 2024, la percepción de inseguridad medida por la ENSU cayó a 58.6%, el nivel más bajo desde que existe la encuesta en 2013. Un mínimo histórico. Sonaría a triunfo rotundo… salvo que ese mismo mínimo se alcanzó al cierre de un sexenio (el de Andrés Manuel López Obrador) que acumuló más de 193 mil homicidios, el periodo presidencial más violento del que se tenga registro en el país.

Léelo otra vez: la gente se sintió más segura que nunca justo después del sexenio con más muertos de la historia. Esa es la paradoja. Y no tiene una explicación única ni cómoda. Puede ser que la violencia se normalizó (nos acostumbramos a lo insoportable). Puede ser que el miedo se concentre en unas regiones mientras el resto del país respira. Puede ser adaptación psicológica. Puede haber efecto del discurso oficial. Puede ser todo a la vez. Lo que no puede es sostenerse la idea simplista de que "si la gente se siente segura, es que hay seguridad". La percepción y la realidad letal caminaron en direcciones opuestas durante seis años enteros.

El otro lado de la moneda: la percepción tampoco es puro delirio colectivo. El 61.5% de marzo de 2026 es una mejora, pero lleva más de tres años sin bajar del 60%. Dicho de otro modo: seis de cada diez mexicanos urbanos siguen sintiéndose inseguros. Eso no es "México en su mejor momento"; es un país que mejora desde un piso altísimo. Ambas cosas son verdad a la vez, y sostener las dos sin quedarte con la que te conviene es justo lo que significa leer datos sin pánico —y sin propaganda.

La advertencia incómoda: ¿y si las cifras están reclasificadas?

No podríamos llamarnos "datos, no pánico" si nos quedáramos solo con las cifras oficiales sin su asterisco. Y este asterisco es grande.

Organizaciones como Causa en Común y México Evalúa llevan años documentando un patrón estadístico que huele mal. Cuando revisas el periodo 2018–2024, las víctimas de homicidio doloso bajaron 11%… pero en el mismo lapso las de homicidio culposo subieron 11% y, sobre todo, las de la categoría comodín "otros delitos que atentan contra la vida y la integridad" se dispararon 103%. Es decir: mientras el cajón que todos miran (homicidio doloso) se vacía, los cajones de al lado —menos vigilados— se llenan a un ritmo anómalo.

El mecanismo sospechado es la reclasificación: un homicidio que debería contarse como doloso termina registrado como culposo o dentro de esa bolsa ambigua de "otros delitos". No hace falta ocultar cuerpos; basta con cambiar la etiqueta de la carpeta. Y la etiqueta la ponen las fiscalías estatales, que tienen todos los incentivos políticos para mostrar reducciones. Como resume un analista de México Evalúa sobre esa categoría comodín: "ahí cabe todo y nada".

Hay más piezas para el escéptico: si en lugar de mezclar fuentes (INEGI de un año contra SESNSP de otro) comparas solo datos del SESNSP para el mismo periodo, algunos análisis encuentran que el homicidio doloso no baja, sino que sube alrededor de 1%. Y está el drama de las desapariciones, que las organizaciones llaman "el crimen perfecto": sin cuerpo, no hay homicidio que sumar a la estadística. México acumula más de cien mil personas desaparecidas, y cada una es un homicidio potencial que las cifras de asesinatos nunca registrarán.

¿Significa esto que todo es un fraude? No. Significa que hay que ser cauto. Incluso el propio Estado reconoció el problema: a partir de febrero de 2026 el SESNSP migró a un nuevo Registro Nacional de Incidencia Delictiva, con información más desagregada y mayor supervisión federal sobre la calidad de los registros. Que exista ese cambio es, en sí mismo, una admisión de que el sistema anterior tenía huecos. La honestidad intelectual obliga a decir: la tendencia a la baja probablemente es real, pero casi con seguridad está exagerada por la forma en que se clasifican y comparan las cifras.

La cifra negra: el 93% que ninguna estadística ve

Y sobre todo esto pesa el gigante silencioso: la cifra negra. La ENVIPE 2025 del INEGI —la encuesta de victimización más robusta del país— estimó que en 2024 ocurrieron 33.5 millones de delitos, de los cuales solo se denunció el 9.6%. Al descontar las denuncias que ni siquiera derivaron en una carpeta de investigación, resulta que el 93.2% de los delitos no se investigó. Prácticamente el mismo nivel que en 2023 (92.9%): cero avance.

En algunos delitos la impunidad estadística es casi total: secuestro (98.1%) y extorsión (97.0%). Lo que esto implica para nuestra pregunta es demoledor: cuando el SESNSP dice que un delito "bajó", en muchos casos está midiendo la punta de un iceberg del que solo asoma menos del 10%. Si la gente denuncia menos —por desconfianza, por miedo, por hartazgo—, las cifras oficiales pueden mejorar sin que la realidad cambie un ápice. Una "reducción" de denuncias no siempre es una reducción de delitos; a veces es solo más silencio.

El homicidio es el gran indicador precisamente porque escapa a la cifra negra: es dificilísimo de esconder. Por eso, cuando alguien te pregunte "¿subió la inseguridad?", tu mejor brújula sigue siendo la tendencia de homicidios cruzando las dos fuentes oficiales —y aun así, con el asterisco de la reclasificación puesto.

Entonces, ¿subió o bajó la inseguridad en México?

La respuesta honesta, sin banderas de ningún color:

  • Los homicidios letales bajaron en 2025 y a inicios de 2026, y esa baja aparece tanto en el SESNSP como en el INEGI. Es real, no es invento.
  • Pero venimos de máximos históricos. Bajar desde el sexenio más violento del registro no es lo mismo que ser un país seguro. El piso sigue siendo altísimo.
  • La percepción mejora pero sigue por las nubes: seis de cada diez mexicanos urbanos se sienten inseguros, y eso es información válida sobre su vida diaria, no un error de apreciación.
  • La extorsión y las desapariciones no bajan, y son justo los fenómenos que peor capturan las estadísticas de homicidios.
  • Hay un asterisco de reclasificación lo bastante serio como para no tragarse ninguna cifra oficial sin masticarla.

La inseguridad en México no "subió" ni "bajó" en bloque, porque no es una sola cosa. Bajó lo más letal y visible; se mantiene lo cotidiano y lo oculto. Quien te venda una respuesta de una sola palabra —en cualquier dirección— te está vendiendo una narrativa, no un dato. Y en Radar preferimos que salgas de aquí con más preguntas afiladas que con una consigna. Si quieres el panorama completo del último año, cierra con nuestra radiografía de la seguridad en México 2025.

Bloque de datos: revísalo tú mismo

No nos creas: mira los datos. Estas herramientas de Radar de Seguridad se actualizan cada trimestre con las cifras primarias:

  • Tendencias — la evolución de homicidios y delitos de alto impacto a nivel nacional, con las dos fuentes oficiales lado a lado.
  • Ranking — cómo se ordenan estados y ciudades por incidencia, para ver la concentración real más allá del promedio nacional.
  • Tu ciudad — busca la ficha de tu ciudad y compara percepción (ENSU) contra homicidios registrados. Ahí es donde la paradoja se vuelve personal.

Fuentes primarias oficiales: consulta directamente los datos de percepción y victimización del INEGI (ENSU y ENVIPE) y las estadísticas de incidencia delictiva del SESNSP. Cuando una cifra de prensa no cuadre, ve siempre a la fuente. Es exactamente lo que hicimos para escribir esta guía.

Última actualización: julio de 2026, con datos de la ENSU de marzo de 2026, la ENVIPE 2025 y los reportes de homicidios del SESNSP (enero 2026) e INEGI (2024 definitivo / primer semestre 2025). Revisamos y actualizamos esta guía cada trimestre.

Sigue leyendo