Cómo usar el cajero sin que te asalten ni te clonen
4 de julio de 2026 · 12 min de lectura · Equipo Radar
Dos amenazas distintas viven en un cajero: el asalto físico al retirar y el fraude técnico que copia tu tarjeta sin que lo notes. Te damos el checklist de inspección y el proceso exacto de reclamación.
El cajero automático es, según los datos, el lugar donde más miedo sentimos. En la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI de diciembre de 2025, el 72.3 % de la población adulta manifestó sentirse insegura al usar un cajero automático en la vía pública. No es una percepción aislada: durante los cuatro trimestres de ese año, el cajero fue —por encima del transporte público, las calles y las carreteras— el espacio con mayor sensación de inseguridad en el país.
En Radar de Seguridad no venimos a alimentar ese miedo, sino a ordenarlo. Porque en un cajero conviven dos amenazas completamente distintas, y confundirlas te deja expuesto a ambas. Una es el robo físico: alguien que te asalta mientras retiras. La otra es el fraude técnico: dispositivos que copian tu tarjeta o retienen tu dinero sin que lo notes hasta días después. Se previenen de formas diferentes, y esta guía te da el método para las dos: un checklist de antes, durante y después, la inspección de 5 a 20 segundos que deberías hacer antes de insertar la tarjeta, y el proceso exacto para reclamar tu dinero si algo sale mal. Datos, no pánico.
¿Cuáles son las dos amenazas reales de un cajero?
Antes de cualquier medida, hay que separar los riesgos. Meterlos en el mismo saco es el error más común.
1. Robo físico (el asalto). Es el riesgo evidente: alguien te observa retirar efectivo y te intercepta al salir, o te obliga a sacar dinero. Se combate con contexto: dónde retiras, a qué hora, cuánto tiempo pasas expuesto y qué tan visible es tu efectivo. Aquí tu enemigo es la oportunidad.
2. Fraude técnico (skimming, clonación, retención). Es el riesgo invisible. No hay violencia ni confrontación: hay un dispositivo instalado en el cajero que copia los datos de tu tarjeta, roba tu NIP con una cámara o un teclado falso, o atrapa tu tarjeta o tu efectivo dentro de la máquina. Aquí tu enemigo es la distracción, y tu mejor arma son 20 segundos de inspección.
La regla de Radar: el robo físico se previene con hábitos de entorno; el fraude técnico se previene con hábitos de inspección. Necesitas los dos.
¿Qué es el skimming y cómo copian tu tarjeta sin que lo notes?
El skimming (del inglés to skim, "raspar" o "descremar") es la técnica de fraude que copia los datos de tu tarjeta durante una operación aparentemente normal. Según la CONDUSEF, los delincuentes usan un dispositivo llamado skimmer que colocan sobre la ranura donde insertas la tarjeta; ese aparato lee y almacena la información de la banda magnética. Con esos datos crean un plástico clonado y realizan compras o retiros sin tu autorización.
Rara vez el skimmer trabaja solo. Suele acompañarse de un método para robar tu NIP, porque sin él la clonación pierde valor en muchos casos. Las combinaciones habituales son:
- Lector sobrepuesto (skimmer): una carcasa que se monta sobre la ranura real. Suele verse más voluminosa, mal alineada o hecha de un plástico distinto.
- Teclado falso sobrepuesto: una lámina que va encima del teclado real y registra cada tecla que pulsas para capturar tu NIP.
- Microcámara oculta: una cámara diminuta escondida sobre el teclado, junto a la pantalla o dentro de un accesorio (un folleto, una moldura) que graba tus dedos marcando el NIP.
- Shimmer: la versión moderna y más difícil de detectar. Es un dispositivo finísimo que se inserta dentro del lector y copia los datos del chip EMV, no de la banda. Como queda oculto en la máquina, casi no se percibe desde afuera.
La buena noticia: la mayoría de estos aparatos se instalan encima de piezas legítimas, así que ceden, se mueven o se sienten flojos al tacto. Ahí es donde entra tu inspección.
¿Cómo hacer la inspección de 5 a 20 segundos antes de insertar la tarjeta?
Este es el hábito más rentable de toda la guía. Antes de meter tu tarjeta, dedica entre 5 y 20 segundos a revisar la máquina con las manos, no solo con los ojos. La CONDUSEF lo recomienda expresamente: mueve el teclado y la ranura antes de operar. Sigue esta secuencia:
- Jala y mueve el lector de tarjetas. Toma con firmeza el borde de la ranura y tira suavemente. Las piezas originales están atornilladas y no se mueven. Si algo se despega, se afloja o "baila", es un skimmer: no uses ese cajero.
- Presiona y mueve el teclado. Empuja ligeramente las teclas y los bordes del teclado. Si sientes una segunda superficie encima, si el teclado está más alto de lo normal, es de otro color o se hunde raro, puede ser un teclado sobrepuesto.
- Mira hacia arriba y a los lados buscando cámaras. Revisa la zona sobre el teclado y la pantalla. Desconfía de agujeritos, molduras añadidas o de objetos "olvidados" cerca (un folleto, una cajetilla, un espejo). Muévelos si puedes: una microcámara suele esconderse ahí.
- Revisa la ranura de salida del efectivo. Comprueba que no tenga piezas añadidas, cinta ni pegamento. Es donde se instalan las trampas de retención de billetes que veremos más abajo.
- Compara con el cajero de al lado. Si hay dos o más máquinas juntas y una tiene una ranura o un teclado distinto a las demás, esa diferencia es la señal.
Y siempre, sin excepción: tapa el teclado con la otra mano al marcar tu NIP. Aunque haya una cámara oculta, si cubres tus dedos, el NIP no vale nada para el defraudador y la clonación de la banda magnética se vuelve mucho menos útil.
Conviértelo en reflejo: toco el lector, muevo el teclado, miro arriba, tapo el NIP. Cuatro gestos, veinte segundos. Si algo se mueve o se ve fuera de lugar, no insertes la tarjeta y busca otro cajero.
¿Qué es la retención de efectivo y por qué no debes irte del cajero?
Hay un fraude que no copia tu tarjeta: te la roba físicamente, o retiene tu dinero dentro de la máquina. Se conoce popularmente como "lazo libanés" y tiene dos variantes:
- Retención de la tarjeta: el delincuente inserta en la ranura una tira delgada de plástico o película (a veces de radiografía, por su color oscuro parecido al del cajero) que atrapa tu tarjeta. Tú crees que la máquina "se la comió" por un fallo. Cuando te alejas frustrado, el estafador —que quizá ya memorizó tu NIP fingiendo ayudarte— recupera la tarjeta y vacía tu cuenta.
- Retención del efectivo: colocan pegamento o una barra en la ranura de salida de billetes. El cajero da la operación por exitosa y descuenta el dinero de tu cuenta, pero los billetes quedan atorados. Si te vas, el defraudador los recoge después.
La defensa es contraintuitiva pero clave: si tu tarjeta o tu dinero no salen, NO abandones el cajero. Quédate ahí y llama de inmediato a tu banco desde el mismo lugar para bloquear la tarjeta y reportar lo ocurrido. Y sobre todo:
- Rechaza la ayuda de cualquier desconocido. Es parte del guion: te "aconsejan" volver a teclear tu NIP mientras lo observan. El único personal autorizado para intervenir un cajero es el de la sucursal.
- Si estás en horario bancario, pide dentro de la sucursal que un empleado acuda a la máquina.
- No vuelvas a marcar tu NIP "para ver si funciona": es justo lo que quieren que hagas.
¿Cómo evitar que te asalten al retirar? El checklist físico
La otra mitad de la ecuación es el riesgo físico, y ahí lo que manda es el entorno. La CONDUSEF recomienda usar cajeros concurridos, en plazas comerciales o calles transitadas, precisamente para reducir la probabilidad de un asalto. Este es el checklist de tres tiempos.
Antes de llegar
- Elige cajeros en interiores (bancos, plazas, tiendas de autoservicio con vigilancia) sobre los de la vía pública abierta, que concentran la mayor percepción de riesgo.
- Prefiere el horario diurno y con gente. Los fraudes de retención y los asaltos tienden a concentrarse al caer la tarde, cuando ya no hay personal bancario.
- Ten claro cuánto vas a retirar para no quedarte dudando frente a la pantalla. Menos tiempo expuesto, menos oportunidad.
Durante la operación
- Observa el entorno antes de acercarte. Si alguien merodea, espera o cambia de cajero.
- No aceptes ayuda de extraños bajo ninguna circunstancia, ni siquiera si "el cajero no funciona".
- Guarda de inmediato el efectivo, la tarjeta y el comprobante. No cuentes el dinero frente a la máquina; hazlo después, en un lugar seguro.
Después de retirar
- Mantente alerta al salir. El momento de mayor riesgo de asalto es justo después de retirar, cuando el efectivo ya está en tu poder.
- Varía tus rutinas. Retirar siempre el mismo día, a la misma hora y en el mismo cajero crea un patrón predecible.
- Revisa tu app bancaria. Confirma que el monto retirado coincide con lo que descontaron.
¿Cómo blindar tu cuenta antes de que pase algo?
La prevención más eficaz no ocurre frente al cajero, sino en la configuración de tu banca. Estas medidas reducen el daño incluso si te clonan:
- Activa las notificaciones de cada movimiento en la app de tu banco. Un aviso en tiempo real es tu detector de fraude más rápido: te enteras del cargo no reconocido en segundos, no al fin de mes.
- Establece límites de retiro y de compra. Si topas el monto diario, un clon no puede vaciarte la cuenta de un golpe.
- Prioriza el chip y los pagos sin contacto (contactless). El chip EMV y el contactless son mucho más difíciles de clonar que la banda magnética. Si el cajero tiene lector sin contacto, evitas insertar la tarjeta en la ranura y esquivas al skimmer.
- Usa una cuenta o tarjeta "de bolsillo" con saldo limitado para el día a día, y mantén el grueso de tu dinero en otra cuenta que no expongas en cajeros de la calle.
- Recuerda: ningún banco te pide NIP, contraseñas ni datos completos por llamada, correo o mensaje. Solo lo hacen en sucursal. Cualquier otra solicitud es fraude.
¿Qué hacer en las primeras horas si te clonaron la tarjeta?
Si detectas un cargo o retiro que no reconoces, la velocidad lo es todo. Sigue este orden:
- Bloquea la tarjeta de inmediato. Llama a la línea de emergencia de tu banco (operan 24/7) y solicita la cancelación para frenar más cargos. Anota la fecha, hora y lugar de tu último uso legítimo y el saldo que tenías.
- Presenta la reclamación formal ante tu banco. Acude a la Unidad Especializada de Atención a Usuarios (UNE) de tu institución y levanta una solicitud de aclaración por los cargos no reconocidos, con una descripción clara de los hechos. Exige el folio o acuse de recibo: es tu prueba.
- Conoce el plazo: según la CONDUSEF, tienes hasta 90 días naturales desde la fecha del cargo no reconocido para reclamar. Actuar en las primeras horas aumenta mucho tus probabilidades de recuperar el dinero.
- Si hubo robo de tus datos personales o de identidad (no solo del plástico), levanta también una denuncia ante el Ministerio Público para evitar que abran cuentas o pidan créditos a tu nombre.
¿Cuándo te devuelven el dinero? Aquí hay una diferencia importante entre productos. En muchos casos de tarjeta de crédito, el banco realiza un abono provisional de los cargos no reconocidos (a menudo dentro de unas 48 horas), siempre que la operación no se haya autorizado con NIP, token o chip. En tarjeta de débito, por lo general debes esperar a que concluya la investigación y se determine que no autorizaste el gasto. El banco tiene hasta 45 días para responder con un dictamen sustentado; si transcurren sin respuesta, la reclamación se considera procedente.
¿Cómo reclamar ante CONDUSEF si el banco no resuelve?
Si tu banco rechaza la reclamación o no te da una solución satisfactoria, entra en juego la CONDUSEF (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros), el organismo público que defiende tus derechos frente al sistema financiero. Todos sus servicios son gratuitos. Tienes tres vías:
- Portal de Queja Electrónica. Entra a gob.mx/condusef, elige tu banco y el motivo de reclamación, describe los hechos (monto, fechas, detalles), adjunta tus documentos digitalizados y tus datos personales (nombre, domicilio, CURP, correo). La CONDUSEF te enviará por correo el folio y el escrito de reclamación, y podrás dar seguimiento en línea.
- Teléfono. Marca al 55 5340 0999 desde la Ciudad de México o al 800 999 8080 desde el interior de la República, sin costo, en horario de oficina.
- Correo y chat. Escribe a asesoria@condusef.gob.mx o usa el chat en línea del sitio oficial.
Ten presente una limitación del portal electrónico: no procesa quejas que involucren más de una institución financiera ni casos de posible robo o suplantación de identidad en la contratación de productos. Esos casos se atienden de forma presencial en las Unidades de Atención de la CONDUSEF, así que tendrás que acudir a la más cercana.
Guarda todo: folios, nombres de quienes te atendieron, estados de cuenta y comprobantes. En una reclamación financiera, el que documenta gana.
La lista rápida para memorizar
Si te quedas con una sola imagen de esta guía, que sea esta rutina de cajero:
- Elige un cajero interior, concurrido y de día.
- Inspecciona 20 segundos: jala el lector, mueve el teclado, mira arriba, revisa la salida de billetes.
- Tapa el NIP siempre con la otra mano.
- Guarda de inmediato y sal atento.
- Si algo se atora, no te muevas, no aceptes ayuda y llama al banco desde ahí.
- Si ves un cargo raro: bloquea, reclama con folio, y si el banco no responde, ve a la CONDUSEF. Tienes 90 días.
¿Cómo está la seguridad en tu zona?
Elegir un buen cajero empieza por conocer tu entorno. En Radar de Seguridad puedes consultar los datos de tu ciudad y colonia para saber dónde extremar precauciones:
- Índice de seguridad en la Ciudad de México
- Índice de seguridad en Guadalajara
- Índice de seguridad en Monterrey
Y si quieres blindar a tu familia frente a otros fraudes y delitos comunes, estas guías te ayudan:
- Extorsión telefónica: cómo proteger a tu familia
- Me robaron el auto: qué hacer paso a paso
- Cómo denunciar un delito en México
Para trámites y reportes oficiales, acude siempre a la fuente: la CONDUSEF para reclamaciones bancarias y el Banco de México (Banxico) para información del sistema financiero.
¿Detectaste un cajero manipulado o fuiste víctima de fraude o asalto? Repórtalo en Radar de Seguridad y ayuda a alertar a tu comunidad. Datos, no pánico.